Artículos de usabilidad, accesibilidad, web 2.0, estándares web, etc.
19 Ene.

Otra excelente lectura propuesta por mi mentor literario de estas épocas, Alejandro Piscitelli, es “El culto del amateur” de Andrew Keen, el cual entra en franca contradicción con la postura expuesta con David Weinberger en Everything is miscellaneous, del cual ya comenté en una entrada anterior.
En el culto del amateur, Andrew Keen sostiene que la democracia digital presente en internet está socavando nuestra cultura y además la economía. La gastada Web 2.0 propicia que cualquier persona publique cualquier cosa en internet, en detrimento de los medios tradicionales de información, a raíz de este desplazamiento del foco de información la web se encuentra en crisis porque le falta el “ancla epistemológica”.
Internet, como medio de información o como fuente de sabiduría, ha perdido objetividad y a su vez credibilidad por culpa del enamoramiento que tenemos hacia la subjetividad de nuestro propio mensaje, lo que Keen da en llamar: “narcisismo digital“.
Desde las primeras páginas, Keen, va desplegando una suerte de caza de brujas en la que no queda títere con cabeza: Google, YouTube, MySpace, Wikipedia, Digg, los blogs, wikis etc., etc., etc.. Sus ideas acerca de la decadencia que esta provocando internet, son ilustradas con el teorema de los monos infinitos, el mismo expresa que si tenemos una cantidad infinita de monos, a la cual le proveemos de máquinas de escribir, eventualmente alguno de esos monos podría crear una obra maestra al estilo Shakespeare, pero mientras tanto lo único que aportarán serán datos inútiles, basura. Entonces, estamos transitando, según el autor, una época en la que “infinitos monos proveen infinita información para infinitos lectores, perpetuando el círculo de desinformación e ignorancia“.
Ahora, si bien su vehemencia, por no decir fanastimo, lo lleva a cargar contra la web actual, tampoco podemos obviar el hecho que en estos tiempos las barreras que separan los hechos de las opiniones y la información de la especulación, suelen flaquear de tanto en tanto, la sabiduría de las masas, suele funcionar solo bajo ciertas condiciones, pero sigue siendo el otro extremo del espectro.
Otro tema que perturba los sueños de Keen, es el tema del anonimato, ya que sostiene, que al propiciar este medio la posibilidad de adoptar cualquier identidad, no nos extrañemos cuando encontremos al zorro dentro del gallinero, por ejemplo si una corporación pretende hacer lobby a favor o en contra de algo haciéndose pasar por un simple bloger, o si se utilizan las redes sociales para esparcir rumores o chismes falsos. En este sentido, el autor se pregunta, y hace que nos preguntemos, cómo hacer para separar la paja del trigo, la verdadera información de la falsa, ya que si buscamos información en google, los resultados, en orden de relevancia, que nos devolverá puede que no sean los más verosímiles, sino los más populares y entre estas dos características hay un abismo.
Estos temas merecen una reflexión aparte, porque forman parte de la problemática de internet que a todos nos preocupa y que deberemos estudiar, someter a debate, ensayar soluciones, etc, etc, etc. Lo que más me llama la atención de Keen y su libro no se centra en lo que dice, sino más bien en cómo lo dice: sus frases están plagadas de ideas sardónicas y emprende un ataque indiscriminado contra un todo, descalificándolo, sentando una postura que no admite matices. Esto me hace pensar hasta qué punto una persona razonable puede mantener esta ideas, ¿Será solo que Keen es un gran provocador?
Keen dice: “Amateur hour has arrived, and the audience are running the show.”
Yo respondo: ¡enhorabuena!
Todos estos cambios que critica Keen, para bien o para mal, depende como los utilicemos, ya están instalados, la inundación llegó, el agua nos tapó y ahora solo nos queda salir a flote y aprender a nadar en estas corrientes.
Les dejo un video cortito en donde el controvertido Andrew keen nos explica por qué el piensa que la sabiduría de las masas es un oxímoro.
Hasta la próxima
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