En estos tiempos plagados de palabras extrañas y siglas incomprensibles, se vislumbra una de la que todo el mundo ha empezado a hablar: la “usabilidad”, se escuchan infinitas teorías acerca de su campo de acción, de sus métodos y sobre todo resuenan los resultados que han logrado con su implementación. Pero la verdad es que la usabilidad, hoy en día, es como la saliva: todo el mundo la tiene en la boca, pero pocos saben para que sirve.

Una vez pasado el boom de las empresas “punto com” y con muchos sitios luchando por mantener o recuperar su espacio, la palabra “usabilidad” parece repetirse entre los consultores y analistas. Le siguen juicios no menos crípticos, como: “El sitio no es usable”, “la interfaz es complicada”, “el diseño no tiene en cuenta al usuario”

El hecho de que la definición de usabilidad sea vaga, poco precisa, ayudó a crear cierto misterio acerca del modo de alcanzarla. El principal problema es que la usabilidad se define como una medida, pero no se determina un método de medición para la misma.

Todo esto contribuyó a que los métodos y estándares de la usabilidad fueran dictados por gurúes en su consultorías sobre las grandes empresas, dejándola inaccesible a las pequeñas y medianas. Cada gurú, a su vez, hizo énfasis en su área de conocimiento: el diseño grafico, la psicología, las ciencias de la computación. Como resultado, las empresas que se proponían alcanzar la tan sonada usabilidad debían confiar en el juicio de una persona, sin tener soporte en ningún desarrollo teórico o empírico. El riesgo, por supuesto, era alto.

El mundo académico, reaccionando ante este problema, comenzó a investigar los temas de usabilidad y formar profesionales en el área. Los resultados de experimentos se acumularon y surgieron teorías. De las teorías llegaron los métodos de diseño y desarrollo.

Entonces, cual es el problema? Los años a la deriva en manos de especialistas “intuitivos” provocó que la palabra usabilidad tuviera una comprensión incompleta entre los gerentes de proyectos. A veces es asociada al diseño visual, otras veces considerada como responsabilidad del área técnica y otras considerada una etapa posterior al desarrollo. La mayoría de las veces, asociada con cierto “rito” con la que se debe cumplir para tener contentos a los gurúes que también juzgarán los sitios.

Es necesaria, por lo tanto, una ardua tarea de “evangelización” en este sentido. Siempre teniendo en cuenta, sin embargo, que los recursos están allí, publicados y listos para ser utilizados.

Es la intención de este sitio hacer un aporte a esta tarea, creando una sinergia que multiplique el conocimiento. No convirtiéndonos en gurúes, sino en colegas de profesionales interesados en conocer los métodos y técnicas relacionados a la usabilidad.

Desde ya podemos anticipar, la usabilidad ha dejado de ser parte de la magia…

Hasta la próxima.

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