Publicado por Viv Dehaes on 07-03-2007
n/a

La simplicidad es un tema del que se habla mucho

Don Norman en su artículo Simplicity Is Highly Overrated plantea: Los usuarios suelen preguntarse a menudo ¿Por qué los productos no pueden ser más simples? y sigue ¿Quieren decir esto realmente? quizás los usuarios no saben lo que quieren (aquí ya comienza a mezclarse mi interpretación) entonces, siguiendo con la temática de “Las cosas lindas funcionan mejor” Norman vuelve a la carga y ahora predica: “Hazlo simple y la gente no querrá comprarlo”.

Y no es extraño que las personas se comporten así, cuando se enfrentan a un producto novedoso es probable que no tengan información exhaustiva sobre el mismo, sino que más bien sepan lo mínimo y necesario, por ejemplo cuando compré mi primer reproductor de DVD, yo ya sabía todo lo que tenía que saber de los VHS pero los DVD eran terreno virgen para mi, entonces el vendedor me preguntaba: quiere que reproduzca también DivX? Por supuesto! le respondía yo, aún sin tenerlo bien en claro, quiero el que reproduzca mayor cantidad de formatos! más allá de que fuera a utilizarlos o no, no tenía ni la certeza ni los conocimiento como para descartar nada. Y no estaba muy equivocada en el tema del DVD pero, hoy en día, por ejemplo sé que si tuviera que comprar otro microondas no compraría uno que tuviera Grill ya que en mi vida lo usé.

Ipod shuffleAhora, si a las personas no les gusta comprar productos “simples” ¿Por qué hay tanta gente en la calle con el clip de ipod? (Esta pregunta tiene una respuesta que va más allá de nuestro tema, pero necesitaba plantearlo porque es una arista mas dentro de la discusión) Vale aclarar que el fanatismo que los usuarios sienten por estos aparatos no viene únicamente de la supuesta simplicidad de su interfaz sino más bien de un coctel muy poderoso que resume: diseño limpio, estética única, apelación de lo emocional, fidelización de clientes, visión de elite, etc, etc, etc, cuando uno compra un ipod clip no compra un mp3, sino mucho más, pero eso ya refiere otros temas así que volvamos al tema.

Para sostener la hipótesis de Norman podemos apelar a un estudio del Harvard Business Review que sostiene que los consumidores al enfrentarse por primera vez a un producto juzgan su calidad basándose en la cantidad de funcionalidades que ofrece. Esto mandaría al tacho las teorías de HCI de todos los tiempos de no ser porque el mismo estudio también aclara que este tipo de comportamientos se encuentra en nuevos usuarios, y que una vez que los mismos hayan utilizado el producto, la facilidad de uso pasará a ser más importante que la cantidad de funciones ofrecidas.

Simplicidad e interfases web

Los sitios web no están exentos de este debate, muchas veces nos encontramos con algunos que presentan gran complejidad visual pero en los que los usuarios perciben valor asociado a la cantidad de funciones que ofrece, mientras más mejor. Ante esta perspectiva, hay varias cuestiones que que tenemos que repensar.

La simplicidad de las interfases debe reflejarse en todos los aspectos del sistema: por un lado la visual que refiere al equilibrio de las estructuras entre información y espacios en blanco. en este sentido la simplicidad visual puede medirse por cuán fácil puede recordar un usuario la composición de la página luego de haberla visto por primera vez durante poco tiempo. La simplicidad de los conceptos que tiene relación directa con los modelos mentales, las metáforas y los distintos mecanismos de interacción forman parte también de la simplicidad de u sitio junto a la simplicidad de la información propiamente dicha, que tiene que ver con lo que se escribe y el lenguaje que se utiliza, la estructuración de las ideas, y por último la simplicidad en la interacción, es decir con la propuesta de interactividad de la página la cantidad de pasos en una tarea, la complejidad de los mismos.

El foco no debería ponerse en cuantas funciones debe tener sino en cuales serán las importantes, cuales publicaremos a primera vista, cuales esconderemos, cuales son superfluas y por ende dispensables, cuales se pueden resolver por procesos que no requieran interacción directa con el usuario, etc. La propuesta es lograr un equilibrio lo que se deja, lo que se esconde, lo que se disimula y lo que se saca por supuesto siempre con sentido común. En este sentido los prototipados y los test de usuarios son esenciales ya que más allá de la complejidad visual que presente una interfaz, el usuario maneja un número limitado de información a la vez, (recomiendo leer Balancing visual and structural complexity in interaction design)

Las funcionalidades que ofrecemos sólo agregan valor si son bien utilizadas por nuestros usuarios, el hecho de tenerlas por tenerlas, solo agregará complejidad a nuestras interfases. Una función que ofrecemos a nuestros usuarios, más allá de tener características implícitas, necesita de contexto para que éstas se expliciten de la mejor manera posible, es decir que se necesita de una buena arquitectura de la información, ya que los datos eficientemente catalogados tienen mayor relevancia y facilitan el entendimiento, es decir se vuelven más útiles.

Si bien se habla mucho del tema, no hay reglas claras a seguir, por ejemplo Ben Hunt en su sito web design for scratch sostiene:

"There are two important aspects to achieving success with simplicity: 1. Remove unnecessary components, without sacrificing effectiveness. 2. Try out alternative solutions that achieve the same result more simply."

Esta premisas son totalmente lógicas y llenas de sentido común. Estamos rodeados de leyes que no dicen mucho (ver The Laws of Simplicity de John Maeda), y también en abundancia de frases, algunas con ribetes filosóficos como:

"Simplicity is know when less is too little and more is too much." el mismo John Maeda de las leyes…

otras con más pistas que nos ayudan a dilucidar de qué se trata:

"Simplicity involves two major processes: eliminating redundant elements and integrating things to make them flow." – Ken Okuyama

Pero finalmente nos dejan sin parámetros que nos permitan experimentar la felicidad de algo cercano al método científico. La simplicidad finalmente se define a ojímetro (dícese de una medida tomada a través del ojo), vemos un sitio y podemos opinar si nos parece simple o complejo, pero del proceso para llegar a esos dos objetivos, por ahora bien gracias…

La regla de los cinco dedos

Luego de pensarlo un tiempo, he llegado a la conclusión de que el poder discernir el nivel de simplicidad de forma eficiente es una dura tarea que puede encararse a través de lo que en el ambiente se conoce como la regla de los cinco dedos que paso a explicar a continuación:

  1. Extender el brazo derecho hasta que quede paralelo al piso.
  2. Separar los dedos de la mano levemente
  3. Girar el dedo pulgar para abajo al tiempo que el meñique gira para arriba generando una rotación de la mano hacia la izquierda.
  4. Realizar el movimiento opuesto subiendo el pulgar y bajando el meñique.
  5. Repetir los pasos 3 y 4 con un ritmo ligero.

Por último una frase que me gustó:

See it big, and keep it simple.” Wilfred Peterson.

Hasta la próxima.


Enlaces recomendados:

Los comentarios estn cerrados