Hemos ya repasado a Keen con su culto del amateur, y a Weinberger con su todo es misceláneo, ahora el ejercicio es la confrontación de ambas posturas, a ver qué sale.

tapas de los libro de Keen y Weinberger

Estos dos exponentes se las han arreglado en los últimos tiempos para debatir en extenso de los temas que cada uno defiende, como ya vimos en el repaso de los libros, son posturas diamentralmente opuestas, Keen pretende pintar un lado oscuro de la web, al que culpa de la próxima generación de ignorantes que surgirán gracias a la democracia sustentada por la web 2.0, en la cual la autoridad del experto se ve reemplazada por el anonimato del amateur y eso, para él, es obviamente malo, es anárquico.

En cambio Weinberger, en el otro rincón, sostiene que el problema no es exactamente la web 2.0 sino que el problema (si es que es tal) fue, es y será la web, no por lo que representa en sí misma sino porque es el nuevo medio, antes de la web, era la televisión, y antes de estas quizás eran los libros (aunque me resulta imposible pensar en ordas salvajes protestando en contra de los libros y sus posibles malas influencias, pero seguro que alguien lo hizo).

El problema de la web, Sigue Weinberger, es que las fuentes de información no son centralizadas, la mayoría no son autorizadas (Podríamos preguntarnos por quién pero ese es otro debate) y gran parte de ellas generan datos que no le interesa a nadie, pero también hay que destacar que la misma web se encarga a través de mecanismos que involucran las preferencias y usos de los usuarios, como así también a los usuarios mismos, de mantener visible aquella información que sirve, de darle valor a los autores que hicieron sus méritos y de interconectar entre sí tanto información con mas información como con otros autores. Estos esfuerzos de las comunidades son recogidos por los motores de búsqueda como Google, que construyen el ranking de relevancia de los resultados de búsqueda en base este tipo de información, dándole más preponderancia a esta última que a lo que puedan declarar los usuarios al momento de publicar un sitio.

Esto no es una guerra entre amateurs y profesionales, simplemente que en el nuevo escenario, cada uno tiene su espacio, esto logra un estado en que las opciones que tenemos los usuarios sobre a quién leer, o a quién escuchar se han ampliado mucho más allá de los medios tradicionales. Mientras que Keen sostiene que esta inundación, esta nueva abundancia nos llevará derechito a la pobreza intelectual, Weinberger apunta, acertadamente, que: “la web es abundancia mientras que los antiguos medios son postulados, en su modelo de conocimiento y económico, de la escasez.

Esta web llena de amateurs, muchos de los cuales podemos considerar expertos sin credenciales de pleno derecho, plantea nuevos escenarios en los que podremos incorporar nuevos conceptos que quizás la mirada ortodoxa de las instituciones tradicionales no hubieran permitido que surjan. Weinberger dice: Estamos creando una infraestructura de significado, misceláneo, pero empapado de potencial para encontrar y entender lo que nos interesa. Que, de última es un objetivo muy valioso.

Hasta la próxima.

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